Archivo de la categoría: La busca

Entradas acerca de abrirse paso hacia el sueño de vivir de lo que nos gusta hacer. En este caso, escribir.

Conoce todos los ángulos y da un buen golpe

tonlima_Olhos_Verdes_Green_EyeObservar y entrar en acción: así es como se toman (o se deben tomar) todas las decisiones. En nuestra carrera, ha de ser lo mismo: observar todo. El creador es un mirón, un voyeur, un curioso, un indagador. Pero, sobre todo, debe ser un adaptador: observar y adaptar lo que ve a su propia realidad.

Jim Lee y Brandon Choi (autores que no se destacan por la calidad de sus guiones) pusieron en boca de Grifter: "Ganar sólo es cuestión de conocer todos los ángulos del problema… y luego dar un buen golpe". Y es cierto. Pero en cualquier actividad, no basta con dar únicamente un buen golpe, sino varios, a ser posible lo más seguido posible.

En este nuevo mundo de la red, en la que el contenido es el rey, tenemos muchas posibilidades para dar un buen golpe, pero lo difícil es dar varios seguidos. Para hacerlo apropiadamente, debemos observar con detenimiento la realidad que nos rodea, el multiverso virtual en el que estamos inmersos.

tomas_arad_watchingObservar implica ver, mirar y analizar. Y, al igual que cuando comenzamos a escribir o a dibujar, imitamos a aquellos autores que más nos han impactado, a la hora de poner nuestro material en la red, debemos empezar haciendo lo mismo. Pero, ojo, empezar no significa que luego vayamos a continuar por el mismo camino. Debemos encontrar el nuestro propio.

Si hay alguna clave en la web para conseguir algo de ella y en ella, esa es la visibilidad. Podemos hacer obras maestras, pero si no se sabe que están ahí es como si no existiesen. Métetelo en la cabeza: visibilidad.

¿Y cómo conseguir eso? Hay varios métodos que podríamos llamar publicitarios, pero ninguno de ellos, paradojicamente, es tan efectivo como el de generar tu propia obra constantemente. Podríamos decir que hay tres tipos de tráfico que llega a tu web:

El de referencia: el más importante. Alguien te cita en su blog, o te recomienda directamente, o te pone en su lista de enlaces. El "tráfico" llega a tu web por medio de una referencia que hace alguien en el suyo. Este es el más importante hoy en día. ¿Qué es lo que más influye para obtener este tipo de tráfico? La calidad.

El de publicidad: intercambio de enlaces, banners y anuncios de texto, correo directo. Depende mucho de tus recursos y de tus conocimientos de los recursos disponibles. El "tráfico" llega por medio de lo que aparece en tu anuncio y la coincidencia con los intereses del usuario. Muy variable, pero con mucho potencial. La cosa es cogerle el truco. Acerca de esto, tengo una pequeña teoría que expondré en algún momento. Pero, si estás comenzando, no te lances a tratar de multiplicar tu presencia en la web por medio de publicidad.

El de los buscadores: alguien introduce un término en Google, en Yahoo, en donde sea, y como ese término coincide con el contenido de tu web (sea un blog, sea lo que sea), llega hasta ahí. Es el equivalente a lanzar una red al mar, sin saber si en esa parte hay o no hay un banco de peces. Capturar, capturarás algo, pero quizá lo que captures no sea lo que buscas. En la mayoría de los casos, ocurre así. ¿Qué es lo que más influye para obtener este tipo de tráfico? La cantidad.

La ecuación es sencilla: generar mucho material de calidad. Se dice rápido,¿verdad? Y no hay ninguna fórmula para conseguir eso. Lleva tiempo. Repito: lleva tiempo. Pero creo que podemos encontrar una serie de pasos para adentrarnos en la jungla que es la web y salir más o menos airosos. Iremos viéndolos poco a poco, a ver si encontramos la manera de dar un primer golpe efectivo.

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo La busca

Presunciones de calidad y mediocridad

zeimusu_Trefoil_knotMe encontré en Malaprensa un término que hizo pensar: presunción de solvencia. Cambiale un poco y te encontrarás los dos términos precisos para definir lo que ocurre con el material impreso y el material virtual: presunción de calidad y presunción de mediocridad.

El material impreso tiene presunción de calidad: se asume que, si ha sido publicado, tiene un mínimo de calidad, y que ha pasado por una serie de filtros que han mejorado su contenido de lo que era en un principio a lo que terminó siendo. Es debido a esta presunción que los errores en los contenidos impresos "cantan" más y, por lo tanto, indignan más cuando se demuestra que los filtros fallaron en algún momento (corrección ortográfica, gramatical, de estilo…).

El material virtual tiene presunción de mediocridad: se asume que es malo a priori, que si alguien ha publicado su obra en Internet ha sido porque fue rechazado por todos los editores ante los que se presentó. La obra no pasa en ningún momento por filtros de terceros, por lo que no tiene más aval que la propia voluntad (y conocimientos) del autor por hacer un buen trabajo.

¿Nos vamos a poner a protestar y a patalear porque estas presunciones estén equivocadas, porque sean juicios apresurados? Creo que no. Si elegimos ese camino, lo único que conseguiremos será dar la razón a todos aquellos que piensan así. Lo interesante y enriquecedor es tratar de analizar por qué se da la segunda presunción. Eso es lo que nos interesa a los autores en línea.

Por suerte, el meme de que todo lo que está en Internet no es fiable o no tiene calidad se va resquebrajando poco a poco. Por desgracia, no es así en todos los campos de aplicación de la red. En otro momento, comenzaremos a indagar acerca de como romper con la presunción de mediocridad que tiene nuestra obra desde el primer momento en que aparece en la red. Pero más adelante. Hoy sólo quería dejar aquí apuntado esos dos conceptos.

Comentarios desactivados en Presunciones de calidad y mediocridad

Archivado bajo La busca

¿Un bosque sin fin de mediocridad en la red? ¿Y en las librerías?

johnny_automatic_trash_canEn el post anterior mencionaba la distracción en la web, y eso ha sido precisamente lo que me ha conducido al artículo que deseo comentar a continuación. Sí, de nuevo proviene de Novelr.com.

La entrada en concreto se trata de contestar una pregunta que alguien se hizo acerca del "Blook prize", un concurso de blooks (libros en línea publicados en un blog), pero la verdad es que eso no me interesa. Lo que me interesa es cuando hace referencia a Andrew Keen y el ensayo del que ya hablamos en otro momento.

Sí, volvemos al amateurismo en la red. Volvemos a tocar el tema, ya que nos compete, pero seré breve. Sólo diré algo:

Me parece completamente inadecuado comparar el mundo "real" con el mundo "virtual", especialmente en lo que se refiere a obras artísticas. La razón es que, cuando se hace esta comparación, generalmente se asume que todo lo que se publica por medios tradicionales cumple con unos requerimientos mínimos de calidad (calidad narrativa, argumentos interesantes, corrección ortográfica y sintáctica, etc.). Y no es así. ¿Cuántos libros mediocres residen en las estanterías de las tiendas de libros? ¿Cuántos autores que no tienen la más mínima noción de lo que es la creatividad han publicado un libro? ¿Cuántos comics repiten constantemente el mismo argumento, las mismas frases, las mismas historias?

Lo que se dice en el artículo de Novelr.com no me vale: que la blogosfera todavía está en crecimiento y madurando como medio, por lo que los desatinos son más frecuentes que los aciertos. Esto es cierto, pero lo que realmente invalida cualquier argumento que se base únicamente en la publicación en la web para descalificar la calidad de una obra es la mera comparación del mundo "real" y el "virtual", de los medios convencionales (cada vez más corrompidos por el comercialismo – ¿existe el palabro? -) y los medios electrónicos. Sencillamente, porque la calidad no es patrimonio de los medios tradicionales. Y si alguna vez lo fue, se están esforzando para que deje de serlo. Un contenido difundido por los medios tradicionales no lleva automáticamente el sello de "calidad verificada".

Lo de la abundancia de mediocridad en la red será tratado en otro momento. Pero eso es harina de otro costal.

P.D.: SigT lo dice con más virulencia que yo. Y también tiene razón.

1 comentario

Archivado bajo La busca

La webredad, el lenguaje de la web

ernes_orologio_clockDesde hace rato quiero escribir una entrada sobre la ficción en línea. De hecho, ya tengo algunas ideas al respecto (que he ido anotando para mi colaboración en este proyecto). Entonces, en uno de los blogs en inglés a los que estoy suscrito, me encuentro con un interesante artículo acerca del tema. Ganas me entraron de traducirlo al completo, pero la licencia que tiene no me lo permite. Insisto: permitir que hagan obras derivadas de tu trabajo es muy importante.

El caso es que ese artículo plantea algunas cuestiones que ya me había planteado, aunque la verdad es que yo me estaba esforzando (y sigo haciéndolo) por encontrar más respuestas que las que da el autor (o la autora, que no lo tengo claro). Cita algunas cuestiones interesantes que pueden desarrollarse cada una de manera independiente hasta convertirse en una entrada por sí misma. Todas estas cuestiones salen a raíz de otro artículo bastante interesante sobre el mismo tema.

A pesar de las muchas cosas interesantes que se dicen, ambos artículos se reducen a exponer algo que es muy importante: escribir ficción para la web no es lo mismo que hacerlo para el papel. Una novela, nos guste o no, es muy difícil de seguir por el medio electrónico. La literatura en la web está descubriendo poco a poco su propio lenguaje, su propia manera de ser y de existir. Y esta se basa en la brevedad.

Esto es aplicable para casi cualquier medio de expresión: escrito, visual o audiovisual). Parece que todo aquello destinado a circular por Internet debe ser breve. ¿Por qué? Creo que podemos enunciar tres factores principales (mezclaré mis propias reflexiones junto con algunas de esos artículos a los que me refiero).

La web es un medio en el que abundan las distracciones: un enlace dentro del texto, o fuera de él; un aviso del messenger indicando que fulanito está en línea; otro aviso del correo acerca de un nuevo mensaje; un aviso más del lector de RSS, señalando que uno de tus blogs favoritos acaba de actualizarse… Y eso sin contar con las distracciones externas al computador, que resultan más fáciles de evadir.

– Resulta difícil leer en la pantalla del monitor: Es cansado. Cansa más que lectura en papel. En algún sitio leí que 15 minutos de lectura en pantalla cansan tanto como 45 minutos de lectura en papel.

– La web genera déficit atencional temporal: tanta información a nuestro alcance… Si no nos interesa, pasamos a otra cosa. La ficción exige que el lector se involucre. Si no puede hacerlo facilmente, casi de golpe, sencillamente se larga. Hay tanta cosa por ahí fuera, que mejor que demuestres que vale la pena hacer el esfuerzo de atender, o por lo menos no hagas perder mucho el tiempo. En la web se aplica lo de "si es breve y es bueno, dos veces bueno". En esto, el cómic le gana a la literatura y casi que al vídeo.

Estos factores no significan que una novela, un ensayo, o una historia larga en cómic no funcionen en la web. Quizás no funcionen para ser transmitidas, como quien dice, en streaming: acceder a ellos tan sólo por medio de la web. Sin embargo, a mi manera de ver, los géneros más largos también tienen su sitio en la red, usándola a manera de repositoro, como método de distribución.

Comentarios desactivados en La webredad, el lenguaje de la web

Archivado bajo La busca

El curríiculum del autodidacta

dchandlr_dchandlr_work.svgHe conocido a gente que se jactaba de su condición de profesional tan sólo porque tenía un título. Éste certificaba que había seguido unos estudios oficiales y que los culminó con éxito (por lo menos, con el suficiente). Supuestamente, ese título le calificaba como adecuado para desempeñar un determinado abanico de tareas. Luego, su comportamiento no era, desde luego, nada profesional. Seguro que tú conoces a más de uno de estos individuos. Sabes de que hablo. Y también conoces a muchos verdaderos profesionales, sin título, que a pesar de superarlos en capacidad, están en una posición inferior a los primeros.

Hoy en día, el aprendizaje autodidacta resulta más fácil que en otros tiempos. La ubicuidad de las fuentes de información hace que debamos replantearnos el papel de la educación formal. Muchas universidades vomitan "profesionales" con la misma regularidad que una panadería hace panes. Pero ¿ese título realmente prueba que el "profesional" en cuestión está capacitado para lo que dice?

Decía Gongora que "las palabras, cera; las obras, acero". Hoy en día esto es más fácil de probar que nunca antes. Si no tienes estudios formales que avalen tu capacidad, tu único recurso es tu obra. Si no tienes título de bellas artes, pero te has dedicado a formarte por medio de libros, webs, y otros recursos similares, tu título te lo darán tus dibujos, tus pinturas. Si no estudiaste periodismo, o comunicación, o cualquiera de las carreras que supuestamente te forman para escribir bien, pero has devorado todo texto acerca de reglas gramaticales y ortográficas que han caído en tus manos, revisas todo material interesante y nuevo que aparece al respecto, y lees y analizas lo que escribes, tu título te lo darán tus artículos, tus cuentos, tus novelas.

La profesionalidad de una persona no es cuestión de un título, ni de conocimientos, pues de conocimiento siempre estamos escasos. Se trata más bien de una actitud. Los curriculums llenos de estudios cursados nos impresionan a todos. Son importantes porque asumimos que una serie de expertos han avalado que esa persona está capacitada. Eso nos da una referencia rápida y casi imprescindible para formarnos un juicio acerca de ella, sea para saber si es la adecuada para contratarla o para invitarla a colaborar en un proyecto. A los autodidactas solo unos queda una opción para construir esa referencia rápida: obra, obra y más obra.

¿Puedes, económica y anímicamente, seguir una educación formal? Hazlo. Pero recuerda que debes complementar esa educación formal con la informal, con aquella que no está supervisada nada más que por tu propio sentido de la responsabilidad, por tus propios intereses e inclinaciones. Sin este complemento, la educación formal no sirve para nada.

Y sobre todo crea: escribe, dibuja, fotografía, anima, loquesea. Ese será tu verdadero título, tu verdadera puerta hacia la remuneración económica, el asfaltado del camino que te conducirá a poder vivir de lo que más te gusta hacer.

Comentarios desactivados en El curríiculum del autodidacta

Archivado bajo La busca

La estrellita de barrio

giovannizimotti_Pippottino_Giovani_Comunisti_a_1_coloreA ver si nos damos cuenta de una vez: hoy en día, las audiencias se miden en millones, como mínimo en miles. Es más que normal que un sitio web, casi cualquiera, acumule en un corto periodo de tiempo miles de visitas.

Hoy en día, es muy fácil que surja una pequeña comunidad en torno a cualquier cosa. Ese adjetivo, "pequeño", no debe llevar a confusión: una "pequeña" comunidad puede estar formada por cientos de personas.

Pero tu objetivo no debe ser unos pocos cientos. Ni siquiera miles. Tiene que ser millones.

Porque, ahora más que nunca, corres el riesgo de convertirte en una estrellita de barrio.

Una estrellita de barrio es aquel que escribe medianamente bien, de manera aceptable y que tiene a su alrededor una serie de gente que le considera el "sumun" de la escritura. Escribe un cuento y sólo recibe halagos por parte de quienes le leen. Escribe un guión, lo dibuja un amigo suyo (o él mismo), y todo son felicitaciones… por parte de quienes le leen. Y no es solo su familia, sino sus amigos y unos cuantos conocidos. Hasta ahí bien. Es normal.

Pero también es muy normal que esta persona, esta "estrellita de barrio", se quede ahí y no pase de los halagos de los más cercanos. Tiene un potencial enorme, y en lugar de cuestionarse y tratar de mejorar y evolucionar, se queda anclado allí. Escribe muy bien, tiene buenas ideas, su dibujo es más que aceptable, y así se queda. Eso es todo.

Hoy en día, la web ha hecho que el ciberespacio esté lleno de "estrellitas de barrio". La propulsión de la blogosfera ha hecho que mucha gente con buenas ideas, y unos cuantos con malas, alcancen un cierto nivel de popularidad. Sus estadísticas son medianas, pero satisfactorias. Uno o dos comentarios, siempre de la misma gente, en su blog, y ya esta el ego contento. A otra cosa mariposa.

Y que no se me mal interprete. La principal diferencia entre la "estrellita de barrio" y aquel que simplemente escribe o dibuja bien es que el primero tiene vocación. El segundo, aunque le guste hacerlo, incluso aunque gane algunos dineros con ello, no encuentra en ello la satisfacción que halla en otras actividades. Un profesor podrá escribir, incluso le gustará, pero se sentirá más a sus anchas dando clases que en ningún otro momento.

Y ahí está el problema. Hoy día, con la efervescencia que puede alcanzar cualquier cosa, es muy fácil que el ego se quede satisfecho, a veces hasta repleto, con un éxito tan grande como temporal. La "estrellita de barrio", agasajada por este éxito, se estanca y se abandona a la procrastinación más tremenda y decepcionante.

Por eso, mucho cuidado con los blogs, con las comunidades que se formen alrededor de uno. El objetivo debe ser claro: alcanzar la realización personal ganándonos las habichuelas con lo que más nos gusta hacer. Hasta que no lo consigamos, no debemos parar. Y ni siquiera una vez conseguido.

Comentarios desactivados en La estrellita de barrio

Archivado bajo La busca

No le des la razón a Andrew Keen

La aseveración que voy a comentar ahora, la lei hace tiempo, pero la he vuelto a encontrar en ETC, un blog sobre marketing: Un empresario de Silicon Valley, Andrew Keen, escribió un libro llamado "The cult of the amateur: how today’s Internet is killing our culture and assaulting our economy". Para los no versados en la lengua de Shakespeare: "El culto a lo amateur: cómo el Internet de hoy está matando a nuestra cultura y asaltando nuestra economía".

El título ya bastante descriptivo y nos sirve para imaginarnos su contenidos. He de reconocer que es un libro que me gustaría leer, aunque no esté de acuerdo con la afirmación que le da título. Saber por qué un empresario piensa así y cómo sustenta sus ideas nos puede resultar muy útil a la hora de sustentar las nuestras. Si alguna vez lo traducen al español y cae por estos lares, seguramente me haga con él.

Este libro ha producido mucho debate en la web, y de reconocer que no me interesa. Eché un vistazo a otros blogs por ahí pero lo cierto es que no me animé a completar la lectura de ningún artículo. Me basta con algunas de las aseveraciones extraídas del libro para decir lo que voy a decir. Que en realidad no es mucho.

Para entrar en contexto, copioypego directamente del post de ETC:

Andrew Keen dice que “lo que está difundiendo en realidad la web 2.0, más que un análisis profundo, son observaciones superficiales del mundo que nos rodea, opiniones estridentes en lugar de un juicio bien sopesado”.

En su opinión, atacar a los derechos de propiedad intelectual y a los medios establecidos acabará provocando que “la música la toquen bandas novatas de garage, nuestras películas y televisión las harán estrellas glorificadas de YouTube, y las noticias serán cotilleos inventados sobre famosos que sólo servirán para vestir la publicidad”.

Aún puede ser más duro: esto ocurre “cuando la ignorancia se encuentra con el egoísmo que se encuentra con el mal gusto que se encuentra con la oclocracia (el gobierno de la muchedumbre)”. Y como dijo a Contagious: “Esto no es conversación. Son miles de millones de voces gritando solas”. Menudo varapalo ha dado este elitista empresario de Silicon Valley a la última revolución.

¿Mi opinión? Estoy de acuerdo en unas cosas y en otras no lo estoy. Si bien es cierto que la web 2.0 ha hecho proliferar esas "observaciones superficiales del mundo", también es cierto que hay mucho análisis sesudo suelto por ahí. Y, en lo que nos toca, también hay mucha obra mediocre conviviendo a apenas un clic de una maravilla por descubrir. ¿Acaso no es lo que ocurre en el "mundo real", en la "realidad analógica"? Cada vez pienso más que Internet está reproduciendo de manera magnificada comportamientos, hábitos, costumbres que ya teníamos en el "mundo analógico". Pero esto es tema para otro post.

La diferencia principal es que, en el mundo analógico, la basura es producida por empresas que saben lo que hacen, que nos inundan de basura y nos convencen para comerla. En la web, aquel que produce basura lo hace porque hace algo que no sabe hacerlo mejor, pero que tiene ganas de hacerlo. O que, sencillamente, ni sabe como hacerlo, ni le interesa saberlo. O ha querido hacer una gracia, por el simple hecho de hacerla, punto. Como siempre, será el lector (o espectador, u oyente) aquel que distinga al final entre toda la morralla… Con la salvedad de que ahora no está siendo empujado por todas partes para entregarse a deglutir esa morralla.

Es cierto que hay mucho blog por ahí suelto que dice cosas sin análisis previo, afirmaciones de las cuales luego se arrepienten y no se retractan, comentarios apresurados hechos al calor del momento. Pero, como dije, conviven con análisis profundos, afirmaciones firmes y comentarios mesurados y meditados. Y es normal que abunden los primeros, pues es lo que nos encontramos a diario en la prensa y en la televisión. Aún somos niños en estos fenómenos. Tenemos que aprender. Primero repetimos lo que nos enseñan. Luego creamos por nosotros mismos.

¿Y que tiene que ver todo esto con llegar a ser algo o alguien por medio de Internet? Pues sirve para tener claras las metas, pues el señor Keen no está falto de razón. Puedes (podemos) elegir entre ser de aquellos a los que les calza el primer entrecomillado, o llevarle la contraria con tus acciones. ¿Quieres que te lea mucha gente, aunque lo que digas sea una tontería, que te vean rápido y te olviden a la misma velocidad o que te conserven en la memoria? La calidad de contenido da, tarde o temprano, su fruto. Cada día son más las personas que dan el salto desde el mundo digital al analógico gracias a su propio trabajo. Y cuando digo propio, me refiero al que sale de dentro, no sólo al que haces tú mismo.

El camino es largo, o si tienes suerte puede resultar corto. Pero para eso hay que tener mucha suerte, y nunca (repito NUNCA) hay que contar con ella. Lo mejor es ir haciendo el camino día a día, tratando de mejorar, siendo honesto con tu trabajo (tu obra sale de dentro). Crea, comparte, difunde y se parte de una red social que cubre todo el planeta. Pero parte de verdad. Ya hablaremos de eso en concreto en otra ocasión.

Comentarios desactivados en No le des la razón a Andrew Keen

Archivado bajo La busca