Cómo escribir un guión de cómic – 6: La idea

No sé por qué, pero cuando era adolescente me encantaba la frase “Recordemos que estas dos palabras, idea e historia, tienen una existencia legal”. Creo que era porque en esos momentos consideraba que mi punto fuerte era eso, las ideas, lo que yo llamaba, aún no sé si acertadamente de acuerdo a la terminología guionistica, “argumento”.

Pero, independientemente de esa existencia legal, la idea es de donde partimos a la hora de comenzar un guión. Todo el proceso que viene a contiuación depende enteramente de esa idea primitiva. No es lo mismo escribir una historia corta autoconclusiva que una larga o una serie. Las historias cortas, a pesar de ser difíciles, en cierta manera resultan más sencillas que una larga o que una serie, por lo menos en el aspecto técnico. La únidad básica del cómic es la viñeta, y su género más pequeño (en cuanto a extensión” sería el gag de una sóla viñeta, esos que suelen venir junto a los editoriales de los periódicos. Le sigue la tira y la plana, una historia que ocupa una sola página. Pido perdón de antemano por los términos empleados que suelen variar de país a país, y a veces incluso de región a región.

Volviendo al gag, para su construcción no se parte del esquema del paradigma clásico “planteamiento-nudo-desenlace”. Generalmente, ese esquema se utiliza para deconstruir el gag. Al hacerlo, nos damos cuenta que tanto planteamiento como nudo están inmersos dentro del contexto del gag. El creador sólo aporta un desenlace irónico, sarcástico, chistoso.

En la tira, sin embargo, las cosas son diferentes. El esquema está claro, aunque a veces se pasa olímpicamente del planteamiento para ir directo al resto de la cadena. Es a partir de las historietas de una página que echamos mano del paradigma aunque sea sin darnos cuenta.

Pero volvamos al principio: la idea. ¿Qué queremos contar? ¿Cómo lo queremos hacer? Muchas veces, no lo tenemos claro. En ocasiones, sólo son fragmentos de una situación, o la misma situación completa, pero que no dice nada, que parece coja, como si le faltase algo. En otras ocasiones, tenemos un final, o un principio, o ambos y nada entre ellos. O, en muchas ocasiones, simplemente tenemos un personaje, un tipo que hemos creado o que nos vino a la mente de pronto, como sin razón…

Al cómic parece gustarle especialmente los personajes. Obviamente, toda narración del tipo que sea tiene que tener uno o más, pero en el cómic es como si estos fuesen por imperativo el lugar por el que comenzar. Muchas veces, cuando pensamos en escribir una historia contada con el formato del cómic, lo primero que nos viene a la cabeza es un personaje, el personaje.

Por eso, comenzaremos por aquí. Y vamos a aprovechar para definir un poco los límites de esta seríe de entradas, pues el tema del guión de cómic puede dar para largo y no es cuestión eternizarse. De ahora en adelante, vamos a hablar de como hacer un guión de una historia larga, llámese esta como se llame: serie, arco argumental, novela gráfica… En el siguiente post hablaremos entonces del personaje, de como crear uno de manera que nos permita construir los cimientos para una historia de la que sea protagonista.

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